10/20/2009

poner el caramelo en la boca...

...y luego quitarlo.

Esta segunda parte, la de quitarlo, la de abrirse paso con los dedos entre los labios, la de hacer palanca con las yemas contra los dientes para forzar la mandíbula y abrirla. El tema de hacer a un lado la lengua para asir ese caramelo ya pringoso, ya mermado.

No sé por qué me imagino que esta acción la lleva a cabo una mano muy sucia y muy recia, muy de hombre mayor que ha trabajado toda la vida en el campo, con las palmas de las manos muy morenas, con los dedos muy anchos y muy duros, con las líneas de las huellas dactilares muy marcadas y profundas, tanto que hasta se le acumula un poquito de mugre entre línea y línea.

Por dios, esos dedos, esas butifarras, entrando de golpe en tu boca, sin hacerle ningún asco a embadurnarse de baba. Una acción muy rápida y muy violenta, pero muy elegante y muy hábil:

“Eh tú, ya has tenido demasiado tiempo ese caramelo en la boca” Y en décimas de segundo notas como un pulpo loco entra en tu boca y sale, SRLUP, PLAC. Y ya te lo ha quitado, ya te has quedado sin caramelo. Ya te has quedado con la miel en los labios, con la miel goteando por tus labios.

Las metáforas relativas a quedarse con las ganas parecen tender a ser pringosas.

2 comentarios:

  1. ¿Una abuela llamada Ignacio? Que moderna ella, la Sra.

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  2. He vuelto!!
    I'm comming!
    Je suis rentrée!
    Catalans i catalanes!! ja soc aquí!!!

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